El Proyecto de Educación Inicial Comunitaria comenzó en marzo de 1998 como una iniciativa de un grupo de mujeres de la comunidad, quienes identificaron la necesidad de educación para sus hijos e hijas, así como la oportunidad de mejorar su situación socioeconómica. La propuesta surgió con el objetivo de proporcionar un espacio seguro para los niños y niñas, permitiendo que las madres pudieran salir a trabajar y generar ingresos para sus familias. A lo largo de los 21 años de funcionamiento, el proyecto benefició a más de 1.050 niños y niñas, quienes han recibido educación inicial gratuita y alimentación en un entorno seguro y enriquecedor.
Modelo Pedagógico: desde sus inicios y siempre, el enfoque pedagógico se centró en el contacto directo con la naturaleza. Los niños y niñas aprendieron a través de actividades activos participativos y lúdicas, en espacios como una huerta, un invernadero, una mini granja y un lombricero, lo que les permitió conocer los procesos de reproducción y crecimiento de plantas y animales. Este enfoque fomentó el respeto y el cuidado por el medio ambiente.
Desde 1999 hasta 2019, se implementó un programa dirigido a los apoderados de los niños y niñas del centro educativo, como parte del proceso de matrícula. A través de este programa, se comprometían a asistir o enviar un representante a talleres de habilidades parentales. Estos talleres, que se realizaban mensualmente, tenían como base el juego como herramienta de aprendizaje y se enfocaban en temas como:
- Reconocimiento de traumas y violencia intrafamiliar.
- Identificación de vulneraciones y cómo romper los patrones generacionales de violencia y malos tratos.
Una vez al año, se realizaba una cena-taller gratuita para que participaran otros miembros de la familia, con el objetivo de fortalecer los valores de buenos tratos familiares y demostrar cómo estos influyen en el desarrollo positivo de los niños y niñas.
En 2010, se invitó a las mujeres voluntarias que trabajaban en educación inicial a completar sus niveles educativos, tanto en enseñanza básica como media. Sin embargo, ninguna aceptó la invitación. En 2011, el centro decidió establecer como requisito para ser voluntaria haber terminado sus procesos pedagógicos. 13 mujeres aceptaron el desafío y lograron finalizar su educación básica y media.
El centro gestionó becas para que pudieran cursar una carrera técnica. Como resultado, 7 de ellas terminaron con éxito sus estudios y obtuvieron el título de técnicos en educación parvularia. Hoy en día, estas mujeres se desempeñan en colegios y jardines infantiles, contribuyendo con su experiencia y conocimientos al desarrollo de la educación infantil.
Desde el 6 de mayo de 2024, se ha implementado un taller de reforzamiento escolar dirigido a niños, niñas y adolescentes del colegio local, quienes enfrentan historias de vida marcadas por violencia intrafamiliar, abandono parental y los traumas derivados de la pérdida de sus hogares en el mega incendio de febrero.
El taller se lleva a cabo de lunes a viernes, durante dos horas diarias, brindando:
- Contención emocional y escucha activa.
- Apoyo pedagógico y mediación en los procesos de aprendizaje.
- Elevación de la autoestima y trabajo en la autovaloración.
- Cada día, los participantes reciben una colación y se les proporcionan útiles escolares para sus trabajos, así como el suministro regular de materiales para completar sus estuches. Los niños, niñas y adolescentes han mostrado una buena recepción a las actividades y una participación activa. Se han observado avances significativos, especialmente en áreas relacionadas con su seguridad emocional y autopercepción. El juego es la base del taller, promoviendo el aprendizaje de manera lúdica.
El Centro de Apoyo a la Infancia Renacer, desde sus inicios, ha realizado un trabajo de ayuda social de primera necesidad a familias del programa educativo no formal, gestionando redes de apoyo para cubrir necesidades emergentes y particulares de las familias en situación de vulnerabilidad.
El centro ha establecido una red de apoyo sólida, colaborando con diversas instituciones y actores sociales locales para abordar las necesidades básicas de las familias. Las acciones están orientadas a la gestión de recursos para satisfacer demandas inmediatas como alimentación, vestimenta, material educativo y servicios de salud, entre otros.
Tres hermanos adultos mayores, con problemas mentales, vivían en indigencia
Desde el año 2013, el centro ha brindado apoyo a una casa de acogida que alberga a niños en situación de abandono. El centro ha acompañado a tres hermanos inicialmente, que fueron recibidos debido al abandono por parte de sus progenitores, con graves problemas de consumo de alcohol y drogas. En julio de 2021, el número de niños aumentó a cinco con la llegada de dos hermanos más, reforzando el apoyo integral brindado por el centro. Además se apoyó a una familia de acogida, en pandemia con alimentación mensual, orientación, resguardo y gestión cuando quisieron adoptar a su hija de crianza de 3 años (recibida de días de nacida) y los programas interventores no se lo permitían, después de muchos meses de lucha, están en evaluación para la adopción.
Desde abril de 2020, debido a la pandemia, el centro tuvo que cerrar las dependencias de su sede para la atención educativa de la primera infancia. Sin embargo, se adaptó rápidamente a la crisis sanitaria y lanzó varios proyectos sociales para continuar apoyando a la comunidad.
Desde abril de 2020, el centro inició la entrega de canastas de alimentos y útiles de aseo a 33 familias de la comunidad de Villa Hermosa, cifra que fue creciendo mes a mes. En 2021, el centro llegó a entregar 364 canastas mensuales, con abarrotes, frutas, verduras y artículos de aseo personal a familias de diferentes comunas de la región, chilenas y emigrantes
Incendios en Villa Hermosa
Las viviendas de la población de Villa Hermosa, como en muchas otras zonas de la región, están construidas con materiales ligeros, lo que las hace propensas a los incendios. El centro ha organizado varias campañas para apoyar a las familias afectadas, entregando alimentos, ropa, útiles de aseo y materiales de construcción, además de brindar apoyo emocional y espiritual. Destaca el caso de una familia que perdió a dos hijos en un incendio en su hogar.
Mega Incendio de 2024
En febrero de 2021, el centro se unió a una red de apoyo para las familias afectadas por el mega incendio que afectó la comuna de Viña del Mar y Quilpué. El centro fue parte activa de la ayuda a los damnificados, brindando alimentos, ropa, enseres y apoyo logístico, más menos a 200 familias.
Desde el inicio de la pandemia, el Ropero Solidario ha sido una fuente clave de apoyo para las familias más necesitadas. El centro recibe donaciones de ropa, calzado y otros artículos, que se distribuyen a las familias en dos grandes eventos anuales, denominados Casa Abierta, en los que se entregan gratuitamente los productos a quienes lo necesiten, y en forma individual, se ayuda a las familias que lo solicitan y cuando lo necesitan, abriendo los espacios para que busquen lo que necesitan desde lo que el centro tiene.
Como parte del apoyo integral, el centro organiza cada año, especialmente en marzo antes del inicio del año escolar, campañas de corte de cabello gratuito para niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres de la comunidad, con la colaboración de barberos y peluqueros voluntarios.
Desde marzo de 2024, el centro ha implementado el proyecto "Niño, Deporte y Futuro", una iniciativa que busca sacar a los niños y adolescentes de entornos de riesgo social mediante la práctica de fútbol. Con el apoyo de una escuela de futbol del Club Santiago Wanderers, se becó con la rebaja de la mensualidad a 12 niños y adolescentes para participar en entrenamientos tres veces por semana. El objetivo es brindarles un espacio seguro y positivo que contribuya a su desarrollo físico y emocional, alejándolos de riesgos sociales.
Trabajo en Red y Colaboraciones Comunitarias
A lo largo de sus 26 años de existencia, el Centro Renacer ha tejido una red sólida de colaboración con diferentes organismos de la comunidad y personas naturales que respaldan su labor. Entre estas redes destacan juntas de vecinos, colegios, consultorios, iglesias, empresas locales y voluntarios, quienes permiten que el centro continúe con su misión de apoyo social.